Solía pensar que una boda tan solo era un mero trámite burocrático, hasta que un día Marc y yo decidimos formalizar nuestra unión, con la excusa de ser padres. Cual fue nuestra sorpresa, al llegar al pequeño Ayuntamiento de Alins, dónde nos esperaba Oliaire, el alcalde, que nada más llegar, nos percatamos de que no era un día cualquiera, ¡allí había magia! No sólo era una simple firma, lo hacíamos para afianzar nuestro amor, para consolidar nuestra familia, y para seguir vibrando en la sintonía del amor. Todo el mundo estaba emocionado, Ciro nuestro hijo mayor que tenia un añito, Romina, Roger y Tana, que vinieron a hacer de testigos. Todos estábamos de celebración.
¡Ese día sucumbimos! No nos pudimos resistir, y salimos de allí planificando un gran día (a nuestra manera) con todo aquel que quisiera acompañarnos.
Así que, en dos semanas, ¡¡teníamos nuestro gran día preparado!! Eso sí, con nuestra comida, nuestras mesas, nuestra casa, nuestros seres queridos y nuestros detalles (los primeros detalles que hice).
Las cosas buenas, la felicidad, mejor compartidas.
Si puedes, celebra la vida.
En este producto el principio principal es el respeto y el amor por tu gran día.
Así que si te animas y confías prometo hacer un pequeño gran detalle que defina la importancia de este día.
Disfruta organizando tu gran día, y déjame a mi poder obsequiarte con un detalle que os haga sentir especiales.